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TDAH · 9 a 15 años · Granada

TDAH y habilidades sociales en niños

Tu hijo no necesita que le frenen. Necesita un lugar donde su energía sea una ventaja.

Sabes exactamente de qué hablamos

Lo que observas en casa y en el colegio

Tu hijo no es malo ni maleducado, y no lo hace a propósito. Pero ves cómo los conflictos se repiten, una y otra vez.

En el cole, interrumpe antes de que el otro termine de hablar. En casa, una frustración pequeña se convierte en explosión en segundos. En el parque, quiere jugar con los demás pero todo escala tan rápido que los otros niños empiezan a evitarle. Y tú, en medio, intentando explicar a otros padres que tu hijo no es así, que tiene mucho dentro, que si le conocieran de verdad...

Es posible que tu hijo ya esté acompañado por profesionales, con o sin diagnóstico, con o sin medicación. Lo que ha aprendido en consulta es valioso. La consulta es donde entiende lo que le pasa. Pero el momento real, cuando tiene que esperar su turno, cuando alguien le lleva la contraria, cuando la emoción llega antes que el pensamiento, ocurre cuando ya no está en la consulta.

Lo que falta es un lugar donde tu hijo pueda practicar esas mismas habilidades con otros niños de su edad, en una situación social real, en un grupo pequeño y con seguimiento documentado que pueda compartirse con sus profesionales.

Cómo La Tarasca ayuda

Un juego donde la impulsividad se convierte en coraje

En La Tarasca, tu hijo juega una aventura narrativa de mesa con otros cuatro niños. Es un juego con un sistema de madera hecho a mano, dados, cartas ilustradas y una historia que se desarrolla cada semana durante 8 sesiones.

Pero dentro de ese juego pasan cosas que son difíciles de replicar en otros entornos:

"¿Qué hace tu personaje?"

Cada vez que un niño quiere actuar, Ernesto le hace esta pregunta. No es una instrucción, es una herramienta de facilitación incorporada como parte del juego. Ernesto la usa precisamente porque obliga a tu hijo a poner una pausa entre el impulso y la acción, dentro de un contexto donde esa pausa no se vive como freno externo sino como parte de la aventura.

Tu hijo quiere lanzarse de cabeza a luchar contra el dragón. Pero antes tiene que decir qué hace su personaje. Tiene que pensarlo. Tiene que comunicarlo. Y los demás escuchan, porque es su turno.

Esperar tiene sentido

En el cole, esperar el turno es una norma arbitraria. Ernesto construye la dinámica de juego para que esperar tenga sentido narrativo: mientras tu hijo espera, otro compañero está salvándole la vida en la historia. La espera deja de ser un castigo y pasa a ser parte de la aventura porque la mecánica está diseñada para que así sea.

La energía es un recurso, no un problema

Ernesto introduce situaciones en la aventura donde el niño intenso no es el que molesta, es el aventurero valiente que se lanza cuando los demás dudan. La misma energía que en el colegio se trata como problema, aquí Ernesto la coloca en el lugar donde el grupo la necesita.

Todo esto ocurre sin que tu hijo lo viva como un programa de habilidades. Él cree que está jugando, y tiene razón. La diferencia es que el juego está construido por alguien que sabe exactamente qué habilidades quiere que tu hijo practique cada sesión.

Una historia real

Daniel: de "peligroso" a "nuestro aventurero"

Cuando Daniel llegó a La Tarasca, otros niños y adultos le veían como alguien disruptivo. Su intensidad y su impulsividad hacían que los demás le percibieran como peligroso.

En el grupo, ocurrió algo distinto. Desde la primera sesión, Daniel fue el que se lanzaba a los desafíos cuando el resto del grupo dudaba. En la historia, eso no era un problema, era exactamente lo que hacía falta. Era el aventurero valiente.

Ese reencuadre cambió cómo los otros niños se relacionaban con él. Y cambió cómo Daniel se veía a sí mismo. Ya no era "el que siempre la lía". Era el que cargaba de frente cuando el grupo lo necesitaba.

Su energía no cambió. Lo que cambió fue el contexto. Y en el contexto adecuado, lo que parecía un problema resultó ser una fortaleza.

Daniel es un nombre ficticio. Su historia está basada en experiencias reales observadas en el programa.

Qué incluye

Qué recibes con el programa

  • ·Grupos de 5 niños, formados intencionalmente por edad, intereses y perfil de desarrollo, no al azar
  • ·90 minutos a la semana durante 8 semanas, una aventura completa con inicio, desarrollo y desenlace
  • ·Sistema de juego de madera hecho a mano, 100% sin pantallas: dados, cartas ilustradas, cajas con ensamble de cola de milano
  • ·Evaluación con 4 instrumentos propios. No es solo jugar; medimos el progreso en cada sesión
  • ·Informes de progreso semanales para que sepas exactamente qué ha ocurrido y cómo avanza
  • ·Coordinación con otros profesionales. Si tu hijo tiene terapeuta, trabajamos en equipo con vuestra autorización

Ver el programa completo →

Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre TDAH y La Tarasca

¿Mi hijo no aguanta 90 minutos sentado, podrá con las sesiones?

Las sesiones no requieren estar sentado y quieto. Hay movimiento, descanso, cambios de ritmo. La aventura mantiene la atención porque es narrativa y participativa, no una clase donde hay que escuchar en silencio. Los grupos son de solo 5 niños, lo que reduce la sobreestimulación.

¿No es solo un juego? ¿Cómo va a ayudar a mi hijo con la impulsividad?

Cada sesión está diseñada con objetivos específicos de desarrollo socioemocional, basados en metodología DIRFloortime (Greenspan/ICDL) y competencias CASEL. La mecánica del juego crea situaciones donde tu hijo practica autorregulación, espera de turno y comunicación, dentro de una historia que le motiva. No es juego libre: es juego estructurado con evaluación profesional.

Ya va a terapia. ¿Esto es un sustituto?

No. La Tarasca es un programa educativo, no clínico. No sustituye la terapia, la complementa. La terapia ayuda a tu hijo a entender sus dificultades. La Tarasca le da un espacio seguro donde practicarlas con otros niños de su edad. Si tu hijo tiene terapeuta, nos coordinamos con vuestra autorización.

¿Cómo sé si funciona?

Medimos el progreso de cada niño con 4 instrumentos de evaluación propios. Recibes informes semanales después de cada sesión y un informe detallado al final del ciclo. Pero la prueba más directa es más sencilla: tu hijo vuelve a casa queriendo volver.

Tu hijo no necesita que le cambien. Necesita un lugar donde pueda brillar tal como es.

La sesión de prueba es gratuita, dura 90 minutos y no implica ningún compromiso. Tu hijo juega una aventura completa con otros niños. Si le gusta, hablamos. Si no, no pasa nada.